Informativo de la Obra Social Mita

Febrero 2012 - Número 44 - Año 5


Cómo cuidar nuestros hijos en verano.

 

Durante los meses de receso escolar los chicos dedican su tiempo y energía a las actividades más diversas. Como padres, debemos estar muy atentos para poder brindarles los cuidados específicos necesarios en una época que escapa al ritmo y la rutina del resto del año. Pero, por sobre todo, debemos aprovechar esta oportunidad para estimularlos a que ellos mismos desarrollen una conciencia dirigida hacia el cuidado de su salud y la adopción de modos de vida saludable, y darles las herramientas para que puedan protegerse y actuar ante determinadas circunstancias.

Resulta de vital importancia, por lo tanto, conocer los riesgos a los que se exponen y tomar las medidas necesarias para prevenirlos o para actuar frente a ellos. Repasaremos aquí algunos de ellos.


















El sol y la piel

La piel de los chicos es mucho más sensible que la piel de los adultos. Antes de los 18 años recibimos más del 50% de la exposición solar total de nuestra vida.

Una manera de transmitirles a nuestros hijos la necesidad de ponernos a resguardo de los riesgos del sol es tomando nosotros mismos todos los recaudos necesarios para proteger nuestra piel. En números anteriores de Entrelazar hemos desarrollado tanto los riesgos (exposición a rayos UV, envejecimiento de la piel, quemaduras, etc.) como los modos de prevención a adoptar frente al sol. Recordemos los principales:


• Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas.
• Utilizar un protector solar que se corresponda con su tipo de piel. Aplicarla media hora antes de cada _exposición y reaplicarla cada dos horas o después de entrar en contacto con el agua. Recuerde untar _las orejas, el cuello, el dorso de la mano y detrás de las rodillas.
• Utilizar el protector solar aun en días nublados.
• Tomar sol de manera gradual.
• Utilizar gorros con visera.
• No exponer nunca al sol a niños menores de 6 meses.

Golpes de calor

El golpe de calor es una alteración grave de la regulación térmica, un cuadro de deshidratación. Debemos estar atentos, en días de calor intenso, a los siguientes síntomas:

• Dolor de cabeza
• Náuseas
• Vértigo
• Piel enrojecida
• Alta temperatura

Para prevenir un golpe de calor:

• Tomar abundante agua y bebidas frescas, en pequeñas cantidades pero de manera constante.
• Incorpore frutas y verduras a su dieta.
• Usar ropa ligera, de colores claros.
• Mantenerse en ambientes frescos y ventilados.
• Limitar la actividad física.

La pileta

Una de las actividades preferidas por los chicos en el verano es la pileta. Es una actividad que bien podemos fomentar ya que, además de pla- centera, es muy saludable.

Nunca deje solo a un niño en una pileta. En todo momento deben permanecer al cuidado de un adulto responsable.

Existen aquí, como en todo, ciertos riesgos a los que estar atentos:

• Debemos asegurarnos que el agua de la pileta se encuentre limpia y con el correcto agregado de ___cloro, para evitar gérmenes.
• De cualquier manera, no todos los gérmenes son eliminados inmediatamente por el cloro, razón por _la cual es importante enseñar a nuestros hijos a no tragar agua en la pileta.
• El cloro, también, puede producir alergias en pieles sensibles.
• Enseñe a sus hijos a no orinar en la pileta. Intente desalentar ese tipo de conductas en los demás.
• Es posible contraer cierto tipo de hongos, como el pie de atleta.
• En pos de disminuir las posibilidades de contraer hongos o alergias, se recomienda utilizar ojotas __en las zonas circundantes a la pileta y en las duchas, no compartir toallas e higienizar bien el cuerpo _al dejar la pileta.
• Para evitar infecciones en el oído, como la otitis, es necesario secar bien los oídos inclinando la _____cabeza hacia un lado. Asimismo, asegúrese de que su hijo no permanezca durante largos períodos _con la cabeza bajo el agua.
• Tanto en piletas como en zonas de playa es usual la presencia de piojos. Son de fácil contagio y _____pueden sobrevivir hasta 48 horas en el agua.

Picaduras

Durante el verano nuestros hijos pueden ser víctimas de picaduras de todo tipo, desde un mosquito hasta un aguaviva, muy comunes en las playas. Por lo general, una picadura local solamente causará picor y enrojecimiento e hinchazón de la piel. Picaduras más graves, como la de una abeja, producen también dolor.

Un tanto más peligroso resulta el caso en que la picadura produce una reacción alérgica. Aquí se produce una reacción sistémica y, en determinados casos, el niño puede llegar a sufrir un shock anafiláctico. Sin embargo, la reacción más peligrosa se denomina reacción tóxica, que ocurre en caso de ser picado en reiteradas ocasiones por un insecto en un área localizada del cuerpo. Ante estas dos últimas situaciones lo más acertado es no perder tiempo y recurrir de manera urgente al médico.

Próximamente en Entrelazar analizaremos con mayor detalle este tema.